sábado, abril 17, 2010

POPAYÁN

Las semanas anteriores a la Semana Santa todo el mundo se dedica a lavarle la cara a la ciudad.
Hasta el terremoto de 1983, estas labores se realizaban con cal y con escaleras de guadua. Hoy se llevan a cabo con andamios y con pinturas de marca,
"POPAYÁN A SUS HIJOS GLORIOSOS"
"Hijos Gloriosos" son los que dejan huella... lo cual en parte depende de la suela.
LA CIUDAD
La Catedral
La Torre del Reloj
El Hotel Monasterio

Estatua de Caldas
El paradigmático pero hoy desconocido -y me atrevo a pensar que medio agonizante- árbol de corcho
El Palacio Nacional, con su rampa pulida por los fundillos de múltiples generaciones... aunque creo que ya no llevan a los niños a rodarse por esa baranda de piedra
El Teatro Municipal
El río Molino
El puente de El Humilladero y el puente Chiquito
La casa de don Miguel Ángel López
La casa de las Valdivieso, hoy Cámara de Comercio del Cauca
Todavía quedan algunas huellas del terremoto de 1983
Popayán: biodiversa, pluriétnica y multicultural
"¡Uyyy, mirá... ese man me está llamando, vé!"
Gorras para todas las maneras de pensar.
Cero gallos inútiles: Esta cicla es un homenaje a lo esencial.
Las granadillas del quijo: lo más delicioso para el final
Mi dosis personal
No voy a intentar describir el aroma lujuriosamente prodigioso de esta maravilla vegetal. Sólo espero que las fotos estimulen al cerebro para que convierta las sensaciones lumínicas en pistas para el olfato y el sabor. Haga click sobre las fotos y acerque la nariz y la lengua a la pantalla del computador.
Gracias a Marcela Suarez por estas granadillas del quijo

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Qué maravillosa ciudad, cargada, como corresponde, de historias, colores y, en especial, gentes de todas las procedencias. Un verdadero orgullo.

7:40 a.m.  

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